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| (1) Doña Victoria Angulo de Loyola: “Flor de la Canela”. (2) Chabuca Granda, juglaresa, según su propia opinión. |
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A treinta años ya del comienzo de mi pequeña obra cancionera puedo, sin temor a equivocarme, llegar a la conclusión de que no alcancé jamás a hacer folclore. Apenas hice canción popular y, de ella, solamente juglaría. Fue sin proponérmelo. Simplemente encontré que había que dejar el amor a los poetas. Pero debía cantar, aun sin lo que comúnmente se llama “tener voz”. Debía cantar.
Entonces, me puse a contar cantadito sobre todos y todo aquello que llamó mi atención. Y esa fue mi buena suerte: la juglaría. Seres grandes de ciudad pequeña y plácida, como es Lima, ganaron un camino natural para la canción peruana como embajadores de nuestras costumbres e ideosincrasia. Por eso: “Déjame que te cuente”, de mi adorable Flor de la Canela, mi señora Doña Victoria Angulo de Loyola, de finísima raza negra, por quien Lima tendría que alfombrarse para que ella la caminara de nuevo; canción a la que todo debo, inclusive el honor de estas palabras en Selecciones del Reader’s Digest.
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